Secador de frutos...

Todos hemos utilizado el Sol como secador, ya sea para secar la ropa o simplemente cuando nos tumbamos al Sol después de darnos un baño. Aunque el sol no sea imprescindible para que se sequen las cosas, sí que acelera mucho el proceso de pérdida de humedad. En la agricultura, para el secado del heno, cereales, fruta, etcétera, el sol ha tenido tradicionalmente un papel de suma importancia.


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El secadero se sitúa en el exterior con su parte acristalada orientada hacia el Norte. Los rayos solares atraviesan el vidrio y son absorbidos por la chapa pintada de negro mate que hay tras él, calentándose. Esta chapa calienta el aire que la rodea y lo hace más ligero.